Noticias Internacionales LGBTQ


[INICIO] [1] 2 3 4 5 6 7 ... 9 [siguiente]1-1 de 9

Historia LGBT


La Conquistadora Trasvesti Catalina de Erauso Rebelde, Violenta y Valiente, Amante Predilecta Lesbiana Perdonada por el Papa y Pencionada Por el Rey y Asecina
FECHA 11.05.16 11:03 AM
Autor: J.Aldarondo
A A A   2 1   Print Visito: 2214

Rebelde, violenta y valiente, Catalina de Erauso pasó a la historia como la Monja Alférez pero nunca fue monja hoy no adornaremos su realidad, fue una mujer lesbiana, trancvesti, que opto por vivir su vida según la sentia. Arriesgando en todo momento su vida como hombre nunca como mujer.
En ocasiones la realidad supera ampliamente a la ficción en esta historia que sin duda se ha ocultado grandemente a la comunidad LGBT.

El caso de Catalina o Erauso –conocida por la historia como la «Monja Alférez»- es un buen ejemplo de la historia LBGT que la sociedad hoy reconoce como la primera mujer Transexual o Lesbiana.
 
A principios del Sigle XVII, esta novicia de 15 anos escapó del convento en el que estaba recluida desde su infancia. 
 
 
 
 
 
Después de tener varios problemas con la justicia, viajó hacia el nuevo mundo para combatir como soldado. Las historia relatada por escritores y cronistas heterosexuales no confirman que fue lesbiana, pero no cabe duda que salir de un convento de una vida pasiva y protegida a llegar a America vestida de hombre a conquistar el nuevo mundo.
 
 
No es un locura en la mente de intrépida de las lesbianas. Sus facciones la ayudaron a hacerse pasar por hombre, algo que logró sin ser descubierta hasta el final de su vida. La increíble historia de esta monja travestida es una de las muchas que los escritores como José Luis Hernández Garvi narra en «Adonde quiera que te lleve la suerte» (Edaf, 2014), un libro en el que ha rescatado del olvido las vidas de aquellas mujeres que, rompiendo moldes, se arriesgaron a una sociedad que condenaba con la muerte la homosexualidad. En busca de una vida busco el marco peligros se embarcaron hacia un mundo desconocido en el que tuvieron que hacer frente a cientos de peligros, en busca de activar su naturaleza inana varonil fueron las transexuales de un pasado. Las mujeres tienen mucha más relevancia en la historia de la conquista de América de la que se les ha atribuido hasta ahora. Esta situación de no admitir que debieron ser otras las que también se aventuraron para vivir una vida acorde son sus sentidos masculinos. Eran tiempos de aventuras y de arriesgadas expediciones en las que unos pocos hispanos entraban en la selva a base de morrión, ballesta, y algún que otro arcabuz con la intención de obtener gloria y dinero. Una infancia controvertida Según el certificado de bautismo la historia de la «Monja Alférez» Algunas fuentes citan 1585 como el año de su nacimiento, incluyendo la polémica autobiografía de 1626.
 
 
Otras fuentes señalan el año 1592 como año de su nacimiento de acuerdo principalmente a su partida de bautismo. Sin embargo, este podría ser el año en que fue bautizada con siete años de edad, situándose su nacimiento en 1585 (tal y como la propia Catalina afirma en su autobiografía). Se sabe que fue hija del capitán Miguel de Erauso y de María Pérez de Gallárraga y Arce, naturales y vecinos acomodados de la entonces Villa de San Sebastián. Su padre fue un importante militar, comandante de la provincia vasca a las órdenes del rey Felipe III. Desde su infancia jugaba con su padre y sus hermanos en las artes de la milicia.2 En ese mundo nació la pequeña Catalina. Sin embargo, todas aquellas aventuras no estaban dirigidas a ella ya que, al nacer mujer y pobre, la sociedad europea le dictaba un destino bien diferente. «En esa época las mujeres no tenían acceso al mundo de los hombres, estaban recluidas en sus casas y, si querían acceder a un poco de cultura, la única solución era meterse a monjas (en el convento las enseñaban escasamente a leer para que entendieran los misales y aprendían algo de latín, pero ya era algo). No tenían opciones. Otra de las escasas posibilidades que tenían de salir de la casa de sus padres era casarse con alguien con medios. Dependían, por lo tanto, de los hombres en todos los ámbitos de la vida» A los 4 años de edad, aproximadamente en el año 1589, fue internada en el convento dominico de San Sebastián en su pueblo natal, junto a sus hermanas Isabel y María.3 En ese convento, su tía doña "Úrsula de Urizá y Sarasti", prima hermana de su madre, ostentaba el cargo de priora. Dicho convento se hallaba unido a la Parroquia de San Sebastián el antiguo, llamada así por ser tradición en la ciudad, sitio donde estuvo la primera población con ese nombre. Era una práctica normal en ese tiempo internar a tan temprana edad a las niñas para ser educadas según los criterios del catolicismo, en "las labores propias de su sexo" y posteriormente poder ser desposadas "como Dios manda" o la iglesia católica imponía en la época. Por su carácter explosivo y rebelde fuerte y ante la dificultad que le causaba a las religiosas de ese convento para controlarla, fue trasladada al Monasterio de San Bartolomé de San Sebastián, donde las normas eran mucho más estrictas, y en este lugar vivió hasta los 15 años. Allí se dio cuenta de su encarcelamiento y rehusó profesar los votos ya que se rehuso al matrimonio.
 
 
En una ocasión llegó al convento una novicia viuda llamada doña Catalina de Aliri, con quien tuvo altercados y peleas a golpes constantes, siendo ésta la causa de la reclusión en su celda. Por tal motivo, la noche del 18 de marzo de 1600, víspera de San José, encontró las llaves del convento colgadas en un rincón y aprovechó para escapar; se hizo ropa de hombre con los materiales que tenía a su alcance, se cortó el cabello y escondió el hábito. Contaba entonces con unos 15 años de edad. En realidad, Catalina nunca fue monja tampoco llego al convento en un momento de dudas. A ella la encarleron desde nina en un convento. La historia la llama erróneamente la "monja" de monja no tenia nada, siempre se revelo en contra de su encaramiento pero la historia heterosexual, la quiso prentar el hecho de su homosexualidad como una heroína mas al igual que Juana de Arco, para cubrir el hecho de babar burlado el sistema de la iglesia católica. A partir de entonces comenzó una vida de prófuga que posteriormente narró en su autobiografía, lo que le otorgó una gran fama. Anduvo de pueblo en pueblo comiendo hierbas y manzanas que encontraba en el camino, y así llegó a pie hasta Vitoria, ciudad que dista 20 leguas de San Sebastián. Ahí encontró al doctor don Francisco de Cerralta, catedrático, quien la recibió y le ofreció vestido sin reconocerla. Este hombre estaba casado con una prima hermana de su madre. Estuvo con el catedrático durante 3 meses, en el cual aprendió algo de latin . Tras haberla forzado a seguir estudiando y un intento de abuso sexual. Catalina tomó dinero del doctor y se encontró con un arriero con quien se conformó y llegó hasta Valladolid, en donde en ese entonces residía la corte del rey Felipe III, ampliamente influido por el Duque de Lerma quien fuera el hombre más poderoso del reinado de Felipe III. Se hizo inmensamente rico a costa de saber manejar el tráfico de influencias, la corrupción y la venta de cargos públicos. Gracias a el Catalina sirvió en la corte como paje del secretario del rey Juan de Idiáquez, claro esta haciendes pasar por hombre con el nombre de Francisco de Loyola, durante siete meses. Tuvo que huir de Valladolid cuando se encontró con su padre, que venía buscando a Don Juan de Idiáquiez, pues eran buenos amigos. Su padre pedía información para localizarla, describiendo su aspecto físico y la manera gracias a la cual, escapó del convento.
 
 
Curiosamente, su padre no la reconoció a pesar de haber hablado con ella, y finalmente tomó la decisión de huir nuevamente antes que se percatara de su identidad. En esta ocasión tomó el largo camino hacia Bilbao, volviendo a conformarse con un arriero. Al llegar no tuvo la misma suerte de los lugares anteriores, no encontrando hospedaje ni mecenas. Además, hubo un altercado con unos jóvenes que intentaron asaltarla, por lo que tomó una piedra e hirió a uno de ellos. Como consecuencia, fue arrestada y estuvo un mes en prisión hasta que el joven sanó. Una vez que salió de la cárcel fue a Estellla de Navarra y en este lugar consiguió acomodarse como paje de un importante señor de la localidad llamado Alonso de Arellano. Catalina sirvió en su casa durante dos años, siendo siempre bien tratada y vestida. Entre 1602 y 1603. Tras sus años al servicio de Arellano, y "sin más causa que mi gusto" como ella misma declaró en su autobigrafia, regresó a San Sebastián, su pueblo natal, donde estuvo viviendo como varón y pendiente de sus familiares, a quienes veía frecuentemente, también asistió a oír misa en su antiguo convento con sus excompañeras. Dejando en si pasado la vida hastiada de las vejaciones de sus compañeras monjas a su vez, un día cometió la imprudencia de escuchar misa en el convento del que había huido, aunque, por suerte, ninguna de sus antiguas compañeras sospechó de su verdadera identidad. Con este hecho confirmo su transformación a hombre y prosiguióio con su vida. Cabe la posibilidad de que sirviera a su tía priora sin ser jamás reconocida pues sus familiares la dejaron de ver de nina. Pasado el tiempo llegó al Puerto de Pasajes, donde encontró al capitán Miguel de Berróiz, quien la llevó a Sevilla. Allí permaneció solamente dos días. Posteriormente regresó a Sanlúcar de Barrameda. En esa villa consiguió una plaza como Grumete aprendiz de marinero habitualmente jovenes, que aprende el oficio de marinero se les llamaba grumete. En el galeón del capitán Estaban Eguiño, que era primo hermano de su madre.
 
 
Embarcó según sus memorias en el lunes santo del año de 1603 rumbo a América. Al parecer Erauso sintió lo mismo que muchos vascos de su época la llamada de Indias.4 Todo este tiempo lo pasó con personalidad de varón, en ningún momento fue mujer, o moja con la historiadores lo quieren hacer el ver, con el cabello corto siempre lo único que cambio fue de nombre, como Pedro de Orive, Francisco de Loyola, Alonso Díaz, Ramírez de Guzmán o Antonio de Erauso. Algunos de los escritores mencionan "Según parece su físico no era nada femenino" en realidad, era una mujer transexual, quizás la primera que la historia recuerde por el relato de su autobiografía. Su constitución masculina ayudaba y nunca fue objeto de dudas por parte de ningún compañero. Catalina confesó en su autobigrafia que "se secó los pechos" con un ungüento secreto usado en la época. El cual deberíamos rebuscar la receta, pues ayudaría a las mujeres transexuales en el cambio de sexo.5 Con todo la evidencia algunos cronistas y escritores heterosexuales no pueden determinar cómo era su disfraz y cómo pudo con él convencer a todo aquel que conocía. Sencillamente tiene que pensar como un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer haría para sobrevivir. El el autor de «Adonde quiera que te lleve la suerte» (Edaf, 2014), se pregunta como pudo esconder las formas femeninas, sencillamente la naturaleza no le permitió tenerlas como sucede con muchas mujeres cisgenero o transexuales. Su espíritu emprendedor, aventurero llevo a Catalina a que decidiera a partir hacia América. Al enrolarse en 1603 como grumete en un buque que viajaba hacia la tierra prometida. En esta parte de la historia el autor de «Adonde quiera que te lleve la suerte» comenta "Curiosamente, en aquella época no era extraño que las mujeres emigraran hacia el nuevo mundo, por lo que resulta extraño que siguiera haciéndose pasar por un varón.¿Cuál fue la razón que llevó a Catalina a continuar disfrazada? Es difícil saberlo, aunque Hernández Garvi explica una de las múltiples causas que, según considera, pudieron influir en la joven" Es de mi opinion y la de la comunidad LGBT que deben debemos aclarar la historia de esta heroina LGBT, no entiendo como se rehusa a admitir que fue lesbiana, cisgenero, o transexual. Que haran si aclaramos la historia, sacarla del criculo de santos, hechar a la basura su busto. Por que insisten en tapar el sol con la mano. Prosigue ingenuo el autor y con cautela admite. "Personalmente creo que no hay duda de que era lesbiana." Personalmente, no ciertamente fue lesbiana. En esta época la sociedad española era homofobica, y condenaba la homosexualidad hasta con la muerte. Catalina huyo de España quería rompiera por ello todos sus lazos con España y viajara al nuevo mundo. Se marchó con apenas 16 a 18 anos.
 
Fuera como fuese, Catalina pisó tierra americana tras un duro viaje y, una vez en puerto, escapó del buque sin que nadie se percatara. El primer punto que tocó en América fue la Punta de Araya, que hoy parte de Venezuela, donde tuvo un enfrentamiento con una flota pirata holandesa bien armada a la que derrotaron. De ahí partieron hacia Cartagena de Indias y Nombre de Dios, donde estuvieron nueve días. Allí murieron varios marinos por causa del clima. Embarcaron la plata y una vez listos para regresar a España, Catalina mató a su tío de un disparo y le robó 500 pesos, saliendo después a tierra y diciéndole a los marinos que su tío la había mandado a un negocio. Una hora después, el navío regresó a España sin ella. De ahí partió con un acomodador de cajas hacia Panamá, donde estuvo tres meses. En Panamá comenzó a trabajar con Juan de Urquiza, mercader de Trujillo con quien partió después hacia el puerto de Paita (hoy Perú), donde el comerciante tenía un gran cargamento. En el puerto de Manta (en la actualidad Ecuador), un fuerte viento derribó el navío y tuvo que nadar para salvarse junto con su amo. El resto de la tripulación pereció.
 
Después de un breve tiempo en Paita, pasó a Zaña, villa abundante en ganado, granos, frutas y tabaco del Perú, donde su amo la acogió contento de recibir buenas cuentas de la hacienda de Paita, dándole además de casa, vestido y una gran cantidad de dinero, así como tres esclavos negros para su servicio exclusivo. En Saña tuvo un pleito con un joven que la amenazó en un corral de comedias al parecer por pedirle Catalina que no obstruyese su vista al sentarse, y acabó cortándole la cara al muchacho que la había retado. Así narra el suceso nuestra protagonista en su autobiografía: «Estando un día en la comedia, en un asiento que había tomado, un fulano (llamado) Reyes vino y me puso (un sombrero) tan delante y tan arrimado que me impedía la vista. Pedile que lo apartara un poco, respondió desabridamente, y yo a él, y díjome que me fuera de allí o me cortaría la cara. Yo me hallé sin armas, sólo una daga, y me salí de allí con sentimiento, atendido por unos amigos, que me siguieron y sosegaron». Salió de su tienda para atender el reto: En su biografía comenta: Sin embargo, no le ocurrió lo mismo al tal Reyes quién, una noche, se presentó junto a un amigo en la tienda en la que trabajaba la antigua monja con la firme intención de cruzar espada con ella.
 
Erauso, que vio a la pareja en los alrededores del local, no se amedrentó «Cerré la tienda, tomé un cuchillo y fuime a buscar a un barbero e hícelo amolar y picar el filo como una sierra, y poniéndome luego mi espada, que fue la primera que ceñí, vide a Reyes delante de la iglesia paseando con otro, y me fui a él, diciéndole por detrás: "¡Ah, señor Reyes!” Volviose él, y dijo: "¿Qué quiere?” Dije yo: "Ésta es la cara que se corta”, y dile con el cuchillo un refilón que le valió diez puntos. Él acudió con las manos a la herida; su amigo sacó la espada y vino a mí y yo a él con la mía. Tiramos los dos, y yo le entré una punta por el lado izquierdo, que lo pasó y cayó», afirma la novicia en su autobiografía. En su primer combate, venció a dos hombres con un cuchillo junto con otro aliado, y en el combate cayó muerto un amigo del herido. Fue llevada a la cárcel de nuevo y a través de gestiones de su amo Juan de Urquiza, y del obispo de aquel lugar, evitó seguir más tiempo bajo arresto con la condición de que se casara con doña Beatriz de Cárdenas, dama de su amo y tía del sujeto al que le había cortado la cara.
 
El premio a su valentía fue el matrimonio. Con intención de no ser descubierta, se negó rotundamente a dicho casamiento. Después marchó a la ciudad de Trujillo, donde su amo le puso una tienda. Sin embargo, el sujeto al que había herido en la cara, llegó para retarla de nuevo acompañado de dos amigos. Todavía la denominan «Monja alférez» venció a pesar de que era la primera vez que empuñaba un arma, pero la pelea le costó ser encerrada en la cárcel. Con todo, únicamente pasó unas pocas horas entre rejas, pues su jefe logró sacarla de prisión pagando la correspondiente fianza. El relato que cuenta en su biografía continua "Tras intercambiar sablazos, estocadas y algún que otro «hijo de…», Los dos sujetos cayeron muertos ante el arma de la antigua novicia, ya ducha en el manejo de la esgrima. No obstante, el alguacil local no le dio precisamente la enhorabuena por haber logrado preservar su vida, sino que encerró en una mazmorra a aquel «muchacho» que no paraba de meterse en líos.
 
Casi como si la historia se repitiese palabra por palabra, Urquiza se presentó de nuevo en la prisión y pagó su fianza. En cambio, en esta ocasión invitó muy educadamente a su empleado a marcharse de allí y encontrar otras lindes alejadas de él en las que vivir.
 
 
Después de salvarla nuevamente su amo, le dio dinero y carta de recomendación y la envió a Lima, que era la capital del entonces Virreinato de Perú. Entregó su carta de recomendación a Diego de Solarte, mercader muy rico y cónsul mayor de Lima, y a los pocos días le hizo entrega de su tienda. Regentó este negocio durante nueve meses, pero fue despedida al ser descubierta "andándole entre las piernas" a una doncella hermana de la mujer de su amo. Hallándose desempleada, se encontró con un reclutamiento de compañías para la conquista de Chile y, acuciada por la necesidad de encontrar un nuevo empleo, se alistó a las órdenes del Capitán Gonzalo Rodríguez, acompañada por mil seiscientos hombres de Lima a la Ciudad de Concepción.6 Desde allí partió hasta Saña (Perú), donde entró trabajar como dependienta de una tienda de ultramarinos. No era su trabajo soñado, pero le serviría para ganar algo de dinero. Pero el conflicto no estaba ni mucho menos terminado ya que, algunas jornadas después, el herido volvió junto a su amigo pidiendo cuentas por su corte en la cara. No pudo haber cometido una decisión peor y es que, en este caso, Catalina disponía de una espada que no dudó en desenvainar para enfrentarse a sus agresores. Así lo hizo Erauso por que debemos de dejar de nombra como Catalina, quien, en los meses posteriores, viajó hasta Lima en busca de un nuevo trabajo. Allí fue cuando, según Garvi, terminó confirmando que era era un hombre, pues, mientras que hasta ese momento había evitado el contacto íntimo con las mujeres, a partir de entonces se empezó a ganar fama de «conquistador y mujeriego». De hecho, desenvainó la espada en varias ocasiones retada por maridos a los que había engañado con sus propias señoras.  Incomprensiblemente Catalina se ganó fama de buena amante entre las damas. Ciertamente ella sabia producir placer, algo a los que los hombre de la época se le estaba cohibido por la iglesia. «Ella no le daba mayor importancia a sus aventuras amorosas con mujeres. Las cita, pero en ningún momento entra en detalles sobre su vida íntima. Hay que tener en cuenta que, en aquella época, las relaciones sexuales no eran como las podemos entender hoy en día.
 
Eran un tabú de lo que no se hablaba en público, que estaba muy reducido al ámbito familiar…. De hecho, las relaciones sexuales se hacían en muchos casos a oscuras y no era raro que los amantes estuvieran vestidos, así que no es raro pensar que, en sus encuentros sexuales, sus parejas no se dieran cuenta del engaño. Con todo cuando compartieron lecho con ella, salieron convencidas de que era un hombre», señala Hernández Garvi. Después de innumerables líos de faldas, Catalina decidió dar un giro a su vida y partir en busca de riquezas hacia Chile, territorio hacia el que se iba a enviar una expedición formada por seis compañías con cientos de soldados y varios buques. Tras marchar con su compañía hacia Chile en el año 1619, su ejército arrasó las tierras y los bienes de los mapuches, mostrando su lado belicoso como conquistadora al hecho de masacrar muchos indígenas. En Chile fue acogida por el secretario del gobernador quien era su hermano, don Miguel de Erauso, pero no la reconoció.7 Permaneció tres años ahí hasta que, se puso a las órdenes del capitán Miguel Erauso… ¡Su hermano! Este, por supuesto, no la reconoció. Debido a una disputa con su hermano sin duda por otro lío de faldas fue desterrada a Paicabí, tierra de indios.
 
Allí luchó al servicio de la corona en la Guerra de Arauco contra los mapuches en el actual Chile, ganando fama de ser valiente y hábil con las armas y sin que su identidad biologica en un mundo homofobico era una mujer lesbiana. Como soldado, Catalina demostró sus dotes de combatiente en multitud de ocasiones. «En la mayoría de los episodios de armas que vivió salió victoriosa, por lo que debemos suponer que era una espadachina hábil. Con el tiempo fue adquiriendo una experiencia en combate que muy pocos hombres tenían. Hay que darse cuenta que la inmensa mayoría de hombres que llegaban a América no tenían experiencia en la lucha o era muy limitada, en cambio, ella ya llevaba muchos años en América, había participado en multitud de expediciones militares, había ejercido como soldado y era una profesional en el manejo de las armas», Catalina cargó a lomos de su caballo contra una inmensa maraña de indios que habían robado la bandera de su unidad, la cual, tras un fiero combate contra un jefe indígena, logró recuperar. Aunque sufrió severas heridas en un brazo y una pierna, esta acción le valió un ascenso a alférez. En la batalla de Valdivia recibió el grado de alférez que equivalía al general en jefe de los ejércitos en ausencia del Rey, o segundo jefe cuando el monarca ejercía directamente el mando. Ascender a alférez, pero también hay que situarse en el contexto de la época. Para acceder a ser oficial había que tener muchos años de servicio y una considerable capacidad económica para formar su propia compañía. Lo único a lo que podía aspirar un soldado raso que no perteneciera a la nobleza era a convertirse en alférez.
 
No es que fuera mejor o peor soldado, simplemente no podía llegar a más. Con todo, el grado de alférez no se concedía por las buenas, tenía que ser un militar que hubiera mostrado su valía, pericia y capacidad de mando en multitud de combates. Curiosamente, en todo ese tiempo ninguno de sus compañeros descubrió que era una mujer. «No se sabe cómo podía convivir con otros hombres, Hay que tener en cuenta que combatió como soldado durante años y hacía vida diaria y al aire libre con muchos compañeros de armas. En la siguiente batalla de Purén murió el capitán de su compañía y ella asumió el mando, ganando la batalla. Si quitáramos los hechos y el abuso cometido, los acecinados a mansalva por todos los conquistadores europeos en las Americas es Erauso o Catalina fuera una heroína LGBT que todos debemos recordar. Sin embargo, debido a las múltiples quejas que existían contra Erauso por su crueldad contra los indios, no fue ascendida al siguiente rango militar. Esta frustración provocó que por un tiempo se dedicará a cometer actos vandálicos, como asesinar a cuanta persona se le atravesaba en el camino, provocar numerosos daños y quemar sembrados enteros. En Concepción asesinó al auditor general de la ciudad, por lo que fue encerrada en una iglesia seis meses.
 
Tras ser liberada, asesinó en otro duelo a su hermano Don Miguel de Erauso, siendo nuevamente encarcelada ocho meses. Más tarde huyó a la Argentina cruzando los Andes, a través de una ruta de difícil tránsito. Licenciada con deshonor a pesar de su heroico historial, Catalina se dio a partir de ese momento a la mala vida y se convirtió en el típico bravucón de taberna ávido de poner su espada al servicio de quien fuera con tal de ganar unas pocas monedas que gastar en vino y cerveza. Sin un objetivo en la vida, y todavía como hombre vagó por Latinoamérica siendo apresada en varias ocasiones por reyertas relacionadas con partidas de cartas y dados. Fue recogida al borde de la muerte por un lugareño y llevada a Tucumán, donde prometió matrimonio a dos jóvenes, la hija de una viuda india (la cual había acogido a Catalina en su finca durante su convalecencia) y la sobrina de un canónigo. Terminó huyendo de allí sin casarse con ninguna de ellas, aunque conservó el dinero y las prendas de vestir de Holanda que le regaló la sobrina del canónigo como señal de amor.8 Después marchó a Potosí, donde se hizo ayudante de un sargento mayor, y volvió nuevamente a pelear contra los indios, participando en grandes matanzas en Chuncos. En la Plata (Chuquisaca) fue acusada de un delito que no cometió, fue torturada y finalmente fue puesta de nuevo en libertad increíblemente sin desvelarse su identidad. Una vez fuera de prisión, se dedicó a traficar trigo y ganado a las órdenes de Juan López de Arquijo. Un nuevo pleito la obligó por enésima vez a refugiarse en una iglesia. En Piscobamba, por rencillas de juego, mató a otro individuo. Esta vez fue condenada a muerte, pero fue salvada en el último minuto por la deposición de otro condenado a muerte. A continuación permaneció en asilo en sagrado otros cinco meses en una iglesia en la Plata debido al duelo con un marido celoso. Cuando se trasladó a La Paz, fue condenada otra vez a muerte por otro delito. Para escapar, fingió confesarse y, tras apoderarse de una hostia consagrada, huyó a Cuzco.9 Catalina decidió sacarse desafiante la hostia consagrada de la boca y ponérsela en su mano, algo que se consideró herético. «Las autoridades eclesiásticas vieron ese hecho como algo sacrílego que había que castigar. También era una época en la que, a veces, se confundía religión con superstición y temor a Dios», completa el autor. Por suerte, pudo escapar en el último momento de la pena máxima con la ayuda de un sacerdote. Sobre este hecho, el tradicionista peruano Ricardo Palma escribió la tradición titulada «¡A iglesia me llamo!» Se descubre el secreto Acosada por la justicia, fue finalmente atrapada por las autoridades en Huamanga (Perú) y llevada ante el obispo Agustín de Carvajal para que, por las buenas o las malas (más bien las segundas) obtuviera de ella una confusión. Una vez en su presencia, y no se sabe si por miedo o por necesidad, Catalina terminó revelando su gran secreto al clérigo: era una mujer. «En principio, Carvajal no la creyó, mandó a dos matronas que la examinaran para cerciorarse de que era una mujer y se llevó una gran sorpresa cuando le dijeron no sólo que no era un hombre, sino que además era virgen», añade Hernández Garvi.  Texto escrito por la monja ¿Cuál fue la reacción del obispo? La más increíble que se pueda imaginar. Sorprendido por la historia de aquella "monja" que había escondido su feminidad durante años y años, se olvidaron de los «pecadillos» de Catalina y dio a conocer su sorprendente historia a la población. Se salió con la suya, se libro de muerte, te jugo su ultima carta.
 
Colocarse en la posición donde ya había experimentado tantas prisiones ya no tenia nada que perder. Increíblemente se determinó que la mujer debía acabar su vida en un convento, siguiendo lo que sus padres habían querido cuando apenas contaba cuatro años. Pueblos y ciudades de toda España conocían la increíble historia de la «Monja Alférez» como empezó a ser conocida. A partir de ese momento la antigua novicia se hizo una «celebridad» que todas las autoridades querían conocer. La fascinación por la historia y la necesidad de una heroína en la iglesia la convirtió en un personaje mediático. Allí la recibió el rey Felipe IV de España, el cual le mantuvo su graduación militar y la apodó monja alférez, a la vez que le permitía emplear su nombre masculino y le concedió una pensión por sus servicios a la Corona en el Reino de Chile. El relato de sus aventuras se extendió por Europa, y Catalina visitó Roma, donde fue recibida por el papa Urbano VIII. El pontífice la autorizó a continuar vistiendo de hombre. A continuación fue a Nápoles, donde también su presencia suscitó admiración. Paseando por el puerto de aquella ciudad, refiere ella misma en sus memorias, unas jovencitas acompañadas de unos mozalbetes quisieron burlarse de ella, diciéndole: "Signora Catalina, dove si cammina?" A lo que ella respondió: "A darles a ustedes cien pescozones, y cien cuchilladas a quien las quiera defender.» Callaron y se fueron de allí.10 Viajó por toda Europa. Los nobles de la época hacían cola para poder conocerla, la gente en los pueblos se echaba a la calle para verla llegar. … En aquella época los cronistas que eran los que comentaban las noticias para un mecenas dejaron patente lo que había sucedido con Catalina de Erauso escribiéndolo en sus boletines»
 
El final de una vida Obligada, volvió a entrar en un convento como ya hiciera durante su infancia. Sus andanzas como monja duraron dos años y medio pero, cuando recibió un documento que afirmaba que no había llegado a ser monja profesa, abandonó su encierro y regresó a España, la tierra que la vio nacer. En Madrid, fue entonces cuando solicitó una pensión por sus años como soldado que le fue concedida por el rey. Sin embargo, con su vida hecha y un buen dinero en la bolsa, tomó la decisión de abandonar la Península y regresas al nuevo mundo. «Volvió a América porque no tenía ya ningún vínculo con España. Además, aunque se había hecho famosa, eso no le había reportado nada. Regreso a América y últimos años  Monumento a Catalina de Erauso en Orizaba,
 
México En 1630 se instaló en la Nueva España, probablemente en la ciudad de Orizaba en el estado de Veracruz, donde estableció un negocio de arriería entre la Ciudad de México y Veracruz. Todos la veían como una especie de bicho raro. Ella empezó a ser consciente que era un esperpento que llamaba la atención de la gente, pero nada más. Por ello, rompió con todo aquello y volvió a América vestida de hombre de nuevo. Allí se convirtió en mercader y transportista. Hay que ponerse en su lugar, no tuvo una vida fácil, no se sentía una mujer y era un hombre. No encajaba en ningún sitio y no sabía qué hacer con su vida. Por así decirlo, decide volver al anonimato que le ofrecía América. La tradición local asevera que murió transportando una carga en un bote, aunque hay quien afirma que su fallecimiento ocurrió en los altos de Orizaba, sola entre sus asnos de carga. Lo más plausible es que haya fallecido en el pueblo de Cotaxtla. De acuerdo con el historiador Joaquín Arroníz, sus restos descansan en la Iglesia del Real Hospital de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de los Hermanos Juaninos, la que hoy en día es popularmente conocida como la Iglesia de San Juan de Dios de la ciudad de Orizaba, Veracruz, México.
 
Aunque no hay pruebas sólidas que lo respalden, algunos postulan que el Obispo Juan de Palafox intentó trasladar sus restos a la ciudad de Puebla, sede del obispado, pero no lo logró. En cambio, de acuerdo a otros historiadores, los restos de Catalina de Erauso reposan en el mismo lugar en donde se cree que murió, en el pueblo de Cotaxtla.11 Sin embargo, no hay documentación que pueda demostrar de manera evidente su fecha y lugar de fallecimiento exactos. 12 Año Película Director Actriz 1944 La Monja Alférez Emilio Gómez Muriel María Félix26 1987 La Monja Alférez Javier Aguirre Fernández Esperanza Roy Ni está confirmado el año de su muerte, ni cómo se produjo, ni donde fue enterrada. Es el último misterio de la vida intrépida de esta lesbiana que toda la comunidad LGBT en el mundo debe recordar.

La Intrepida y sorprendete historia de la Primera Lesbiana Trasvesti que oculta su sexualidad y se lanza a la Conquista de America del Sur inspira libros, peliculas que omiten es lesbiana y parte de la Historia LGBT que huyeron de la persecusion de la homosexualidad. Logro el Permiso Papal para Vestir de Hombre y la pension de soldado otorgada del Rey.

Enlace: permalink --  comentarios (0) -- Visito: 2214
Rating de Noticia ' 2 1




Comentarios

Nombre*

correo electronico*

comentarios*

validar*

comentar nota



%commentsbody[
%comments%

%commentsform%

]%







!!!...A La Venta Ya...!!!



TEMAS


NOTICIAS RECIENTES



NOTICAS MAS LEIDAS



ARCHIVO DE NOTICIAS