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Ochenta años de silencio la homosexualidad de Federico Garcia Lorca
FECHA 24.07.17 08:08 AM
Categoria Cristianos LGBT
Autor: J.Aldarondo
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" Ochenta años de silencio la homosexualidad "
 
 
Federico Garcia Lorca
Ilustre Poeta de la comunidad LGBT Internacional
 
 
En la nueva edición de las memorias Pablo Neruda el chileno se incluye un capítulo sobre el poeta andaluz Federico Garcia Lorca.

La nueva edición de "Confieso que he vivido" del Nobel de Literatura chileno, Pablo Neruda, incorpora un capítulo sobre el poeta español
Federico García Lorca y su homosexualidad, así como textos inéditos que añaden un centenar de páginas más al original junto con la historia de suplicio de su amigo.

Sorprendentemente se trata de documentos inéditos aparecidos en la remodelación de la casa-museo "La Chascona", en Santiago, y que se pensaba que pertenecían a Matilde Urrutia, su última esposa y guardián del legado del poeta fallecido el 23 de septiembre de 1973, 13 días después del golpe militar de Augusto Pinochet.

"Es muy interesante lo que hay sobre García Lorca, sobre su vida oculta de homosexual", dice el director de la Fundación Neruda, Fernando Sáez, a la AFP.

La homosexualidad del poeta granadino estaba muy presente en este escrito de Neruda, que habla de la manera "oscurantista" en que se trataba en la América Latina y la España de entonces el tema de la hmosexualidad que consistía en "esconder cuidadosamente esta inclinación personal de Federico".

Una nota manuscrita de Matilde explica la razón por la que no se incluyó el capítulo "El último amor del poeta Federico" en la versión original de Confieso que he vivido, el libro de memorias del poeta chileno, publicado casi un año después de su muerte.



El estudio de la obra del poeta granadino ocultó su orientación sexual. "Un icono como él no podía ser maricón", afirma Luisgé Martín mientras recuerda que su familia escondió su sexualidad hasta los setenta.
Entre el tonelaje adulatorio con el que se festeja el recuerdo de Lorca, debajo de la montaña retórica que desfigura la identidad del ser, hay una línea suelta, breve y casi invisible que da a entender que al poeta le gustaban los hombres. Como una nota a pie de página dopada con sobredosis de eufemismos para esquivar un asunto capital en su vida, en su obra y en su muerte.
Lorca era homosexual, pero se prefiere dibujar con encuentros fortuitos, escamoteos amorosos, noches locas.

Ochenta años de silencio han convertido la homosexualidad de Federico en un souvenir biográfico.
"A Lorca no se le ha dejado ser homosexual”, dice el novelista Rafael Reig (Cangas de Onís, 1963). "Tampoco se le ha dejado ser rico, ni ser inculto. La derecha ha defendido que se le mató por su condición sexual para no reconocer un crimen político. Y la izquierda ha sido homofóbica hasta hace dos telediarios. La misma corrección política que ha ocultado su condición sexual es la que no quiere decir que era un señorito forrado que estudiaba en el colegio más caro de Madrid, la Residencia de Estudiantes, o que era un inculto sin lecturas”, añade el escritor, cuya última novela, Señales de humo. Manual de literatura para caníbales I (Tusquets), es una historia de amor por la historia de la literatura.


Entre los que festejan el recuerdo inmemorale del poeta Lorca, se encuentas una  montaña de retórica que delinean la identidad es una  línea suelta, breve y casi invisible que da a entender que al poeta estaba enamorado de un hombre. Como una nota a pie de página dopada con sobredosis de eufemismos para esquivar un asunto capital en su vida, en su obra y en su muerte.
 
 
 
 
FOTO Juntos Neruda (el segundo desde la izquierda) y Lorca (el tercero). Con Amado Villar, Jorge Larco y Raul Gonzalez Tunon
 
Neruda y Lorca se conocieron en Buenos Aires, ciudad a la que el chileno fue enviado en 1933 para trabajar en la embajada de Chile y en la que el granadino estrenó "Bodas de sangre" en el Teatro Maipo en el verano boreal de ese año. Fue una amistad a primera vista fatalmente interrumpida por el fusilamiento de Lorca el 18 de agosto de 1936, en los albores de la Guerra Civil española.

La nueva edición de las memorias de Neruda, publicada por Seix Barral, contiene casi un centenar de páginas más en esta edición que se preparó entre 2016 y 2017.

Algunos de los textos quedaron excluidos de la edición inicial publicada después de la muerte del poeta comunista, en circunstancias que todavía investiga la justicia chilena por si se tratara de un asesinato perpetrado por el régimen militar pese a que padecía un cáncer de próstata.
 
La admiración de Neruda por el autor de Romancero gitano es patente: "Todas las luces de la inteligencia lo vestían de una manera tan espléndida que brillaba como piedra preciosa. Su cara gruesa y morena no tenía nada de afeminado, su seducción era natural e intelectual", dice el texto.
 
Una nota manuscrita de Matilde explica la razón por la que no se incluyó el capítulo "El último amor del poeta Federico" en la versión original de Confieso que he vivido, el libro de memorias del poeta chileno, publicado casi un año después de su muerte.

"Fueron muchas las veces que conversamos con Pablo si debía incluirlo o no. Me dijo textualmente: '¿Está el público suficientemente desprovisto de prejuicios para admitir la homosexualidad de Federico sin menoscabar su prestigio?' Esa era su duda. Yo también dudé y no lo incluí en las memorias. Aquí lo dejo, creo que yo no tengo derecho a romperlo", reza la nota.
 
Muchos de los textos han sido incorporados "en los capítulos que correspondían y son más menos cien páginas" adicionales, dice el director de la Fundación Neruda, que se agregan a la versión original de las memorias del poeta chileno publicadas en 1974 en España por la editorial Seix Barral, de la mano de la fallecida Carmen Balcells, y en Argentina por Losada.

Además del capítulo sobre Lorca, la nueva edición incorpora escritos sobre el sur de Chile, la religión o semblanzas de poetas como el chileno Pablo de Rokha, en la categoría de "enemigos literarios" y que lo describe como un estafador cínico, inescrupuloso y chantajista.

"Complementan y aportan lo que significan textos inéditos de unas memorias que no son exactamente una memoria normal. Ese libro está compuesto de recuerdos y semblanzas de personas y de circunstancias que no tienen un relato de vida. Es la biografía de un poeta, ese elemento más diverso de esas memorias", asegura Sáez, que señala que no hay "revelaciones nuevas".
 
 
 
Hoy no tenemos dudas que Lorca era homosexual, pero por motivos de la epoca prefiere que sus encuentros romanticos, se pierdan en noches locas. Para muchos de la generacion LGBT este suplicio, esta condena social ya no existe y la oportunidad que de tener y formar una familia era algo inaudito y condenado en la epoca del oscurantismo homosexual.





"El silencio era el mejor de mis máscaras”, escribe Luisgé Martín (Madrid, 1962) en la que sin duda es una de las novedades más esperada del arranque del curso literario: El amor del revés (Anagrama), donde el novelista sale del armario con espantá. La novela autobiográfica que firma con valentía Martín es el retrato detallado de uno de los tabúes más sangrantes, que respira sin problemas en un país como el nuestro, pero recuerda a uno como el de ellos, aquel de la generación que murió con la guerra civil.

Luisgé arranca su memoria en una declaración que desvela la dictadura de la normalidad y sus cómplices: "Nadie me dio la espalda al enterarse de que estaba contagiado por la peste de la homosexualidad, pues asi se pensaba que era la homosexualidad. A pesar de ello, sentí enseguida el espanto de la enfermedad y durante muchos años hice todo lo que estuvo en mi mano para ocultársela a los demás. Esa condición patógena era una amenaza social irremediable, una anomalía extraña y virulenta que me convertía en un monstruo”.
 
 
 
 
 
 
 

"El silencio era el mejor de mis máscaras”, escribe Luisgé Martín (Madrid, 1962) en la que sin duda es una de las novedades más esperada del arranque del curso literario: El amor del revés (Anagrama), donde el novelista sale del armario con espantá. La novela autobiográfica que firma con valentía Martín es el retrato detallado de uno de los tabúes más sangrantes, que respira sin problemas en un país como el nuestro, pero recuerda a uno como el de ellos, aquel de la generación que murió con la guerra civil.

Luisgé Martín explica que no hay razón para silenciar el amor homosexual de Lorca, sino todo lo contrario, "enfatizarlo”. "Porque el objeto de su amor es homosexual y porque ser homosexual era en aquella época un hecho determinante que determinaba todos los demás rasgos de la personalidad: el sigilo, el fingimiento, la feminidad”. Para el novelista, Lorca es homosexual cuando habla del amor en Poeta en Nueva York o escribe Yerma o la Bernarda Alba. "Silenciarlo, aunque sin negarlo, es casi una ofensa”.
 
 Odios no resueltos y una guerra de por medio. Lo peor de la España de 1936 se conjuró para acabar con la vida de Federico García Lorca, el poeta más internacional y brillante de su generación, la del 27.

Figura tan mitificada como tergiversada, el escritor granadino ha sido empleado como arma arrojadiza por los progresistas de todos los partidos. Incluso como icono gay, algo que le suponen quienes practican el activismo rosa por el mero hecho de haber sido homosexual. Pero es tan improbable que hoy viésemos a Lorca en lo alto de una carroza el día del orgullo gay como que los que se apropian de su figura hayan leído alguna de sus obras.
 
De otra manera no se explica tal confusión entre quienes hoy le condenarían a la muerte civil por homófobo. Por ejemplo, por lo que dejó escrito durante su etapa neoyorquina. En las páginas de Poeta en Nueva York puede leerse la Oda a Walt Whitman, ácido ‘homenaje’ al poeta también homosexual que ni mucho menos sale bien parado -por sus excesos- de la misma:


Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el nino que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Ápios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.

¡No haya cuartel! La muerte
mana de vuestros ojos
y agrupa flores grises en la orilla del cieno.
¡No haya cuartel! ¡Alerta!
Que los confundidos, los puros,
los clásicos, los señalados, los suplicantes
os cierren las puertas de la bacanal.
 
 
Días antes de que estallara la Guerra Civil el escritor abandona Madrid, ciudad a la que ya nunca volvería. Lorca se marcha a Granada y se aloja en la residencia familiar La Huerta de San Vicente. Pero Franco se subleva y los fusilamientos bidireccionales se extienden por toda España. Entonces decide refugiarse en casa de su amigo Luis Rosales.

Rosales, también poeta, y falangista como otro de los amigos de Federico, José Antonio Primo de Rivera, le convence de que no estará tan seguro como en su finca granadina. Y en gran parte lleva razón, porque en Granada mandan los nacionales y a nadie se le ocurriría que alguien pudiese ir hasta allí a buscarle.
 
 
Lorca, escondido en casa de Luis Rosales, fue apresado y luego fusilado por la denuncia del exdiputado de la CEDA, Ruiz Alonso(foto del lado), enemigo del falangista granadino

Ramón Ruiz Alonso (, exdiputado de la CEDA, se entera de que su archienemigo Luis Rosales esconde al poeta. Y da el chivatazo a las autoridades. Antes lo habían buscado en Diván del Tamarit, la finca de una tía de Lorca y título de la última obra del poeta en la que vaticina su propia muerte.
 
Pero emerge lo peor de la condición humana y las inquinas entre familias. Todo muy de aquella España provinciana en la que en cada pueblo había un Caín persiguiendo a Abel. Algo de eso hubo en la tragedia lorquiana.
 
 
Muerte al amanecer

Se dice además que entre los que le buscaban había un familiar suyo: José Luis Trescastro Medina, que tenía parentesco con el padre del poeta. Su motivo era de lo más antiguo: cosas de herencias. "A Lorca lo mataron sus primos”, señaló Rafael Amargo en el documental Lorca, el mar deja de moverse dirigido por Emilio Ruiz Barrachina.

El resto, ya se sabe: el 19 de agosto de 1936 Lorca es fusilado al amanecer entre Víznar y Alfacar junto a los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcoyas y el profesor republicano Dióscoro Galindo.

Pío Moa: "Su familia no quiere reabrir la fosa por el indecente negocio que otros han montado con su cadáver; si Lorca conociera lo que han hecho, casi preferiría el olvido”

Por supuesto que 80 años después hay incógnitas sin resolver: ¿dónde están los restos mortales de García Lorca? ¿Por qué su familia no quiere reabrir la fosa? El historiador Pío Moa responde a la segunda cuestión en declaraciones a Actuall: "La familia es consciente del indecente negocio que han montado con su cadáver desde los comunistas hasta los progres. Si Lorca conociera lo que han hecho de su memoria, casi preferiría el olvido”.

Tampoco sale muy bien parado el historiador Ian Gibson, que presume de ser el máximo conocedor de la vida del poeta, aunque de momento no haya logrado encontrar los restos mortales del mismo. "Gibson lo ha convertido en el negocio de su vida. Es un hecho lamentable y desastroso, explotado de manera indecente por toda la izquierda. Y eso debería terminar alguna vez”, señala Moa.

Al ritmo que vamos tampoco sería descartable que los antitaurinos reivindiquen la figura de García Lorca, él, que lloró en verso la muerte de Ignacio Sánchez Mejías.
 
 Federico García Lorca, poeta y dramaturgo español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. Lorca nació el 5 de junio de 1898, en Fuente Vaqueros, España, su muerte a manos de la dictadura franquista, por un fusilamiento fue el 19 de agosto de 1936, en Alfacar, España. Lorca fue influenciado por grandes del arte entre los que se mencionan a Salvador Dalí, Luis Buñuel, William Shakespeare. Lorca es considerado símbolo de la mejor época de la poesía española, fue asesinado por fusilamiento en Granada el 19 de agosto de 1936. Su delito: Ser republicano, homosexual y sobre todo una voz prodigiosa que denunciaba la situación de la mujer y en contra de las tradiciones más injustas.
 
 
Editado por J.Aldarondo
San Juan Puerto Rico

La admiración de Neruda por el autor de Romancero gitano es patente: "Todas las luces de la inteligencia lo vestían de una manera tan espléndida que brillaba como piedra preciosa. Su cara gruesa y morena no tenía nada de afeminado, su seducción era natural e intelectual", dice el texto.

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“El silencio era el mejor de mis máscaras”, escribe Luisgé Martín (Madrid, 1962) en la que sin duda es una de las novedades más esperada del arranque del curso literario: El amor del revés (Anagrama), donde el novelista sale del armario con espantá. La novela autobiográfica que firma con valentía Martín es el retrato detallado de uno de los tabúes más sangrantes, que respira sin problemas en un país como el nuestro, pero recuerda a uno como el de ellos, aquel de la generación que murió con la guerra civil.

Luisgé arranca su memoria en una declaración que desvela la dictadura de la normalidad y sus cómplices: “Nadie me dio la espalda al enterarse de que estaba contagiado por la peste de la homosexualidad. A pesar de ello, sentí enseguida el espanto de la enfermedad y durante muchos años hice todo lo que estuvo en mi mano para ocultársela a los demás. Esa condición patógena era una amenaza social irremediable, una anomalía extraña y virulenta que me convertía en un monstruo”.

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