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El Primer Matrimonio de Lesbianas 1901 Elisa y Marcela Una Historia De Novela
FECHA 30.04.16 07:25 PM
Autor: J.Aldarondo
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La sorprende historia de dos mujeres que llevaron su intensa relación burlando el sistema, y la sociedad arriesgaron sus vidas para vivir su amor y formar un hogar.
 
Marcela Gracia y Elisa Sánchez, dos maestras gallegas,vivieron una intensa relación amorosa desde su adolescencia. Se habían conocido de adolescentes en la escuela y tras una corta separación, tras la sospecha de los padres de Marcela de que algo extraño ocurría, se volvieron a encontrar. Al terminar la carrera, ambas amigas fueron destinadas a aldeas vecinas de Galicia. Elia a Calo; Marcela, a Dumbría, donde ocupó la casa-escuela que el pueblo dejaba a disposición de su maestra.

Durante dos años cada noche, Elisa recorría a pie los doce kilómetros que separan las aldeas para dormir con Marcela. Cansadas de la clandestinidad, Elisa  se convirtió en Mario.
Masculinizó su aspecto, vistió pantalones y se inventó un pasado, deci que su infancia la paso Londres que su padre era ateo que no quiso bautizarlo de niño. Con esta historia consiguió convencer al padre Cortiella párroco de San Jorge, para que lo bautizara y le diese la primera comunión. Con los documentos en mano y legalmente convertida ya en Mario, el 8 de junio de 1901, a las siete y media de la mañana, se celebró la boda.

La primera noche como marido y mujer la pasaron en la pensión de Corcubión.
 
El relato continuación se extrajo de notas antiguas verán ambigüedad en el lenguaje que depure para dejar intacta la esencia de historia y lenguaje de la época.
 

            Allá por el año de 1885, cursaba en la Escuela Normal de Maestras de La Coruña el año tercero de la carrera de Magisterio la señorita Marcela Gracia Ibeas, de 13 años de edad hija del capitán del regimiento de Murcia D. Manuel Gracia y de la señora doña Marcelina Ibeas.

            Un día llegó a casa hablando con verdadero entusiasmo de una amiga que en la normal había conocido.

            -¡Ay, mamá! -dijo poco más o menos; -¡si vieses que amiga más simpática y más buena tengo! Estoy encantada. La conocí en la escuela. Es pariente de la directora. No estudia, pero va allí a trabajar.

            Las relaciones de las dos muchachas se hicieron cada vez más íntimas. Los padres de Marcela  vieron con desagrado primero y luego con disgusto el apego de la amistad.

            Graves disgustos ocasionó la amistad en el seno de la familia Gracia-Ibeas, tan graves, que no falta quien diga que influyeron mucho en la quebrantada salud de su pundonoroso padre, hoy fallecido.

            En fin, cómo se pondrían las cosas, que el Sr. Gracia, de acuerdo con su esposa, acordó hacer salir a su hija de La Coruña. La enviaron a Madrid, y allí permaneció unos cuatro meses.  Al participarle, un día antes, que iba á ponerse en viaje, sufrió Marcela un violento acceso nervioso.

            Imposibilitada de ver a su amiga Elisa, la escribió. Envió la carta por correo interior.
            Elisa acudió desolada, verdaderamente impresionada.

            Penetró en el domicilio de su amiga como una bomba, sin detenerla consideración alguna.
            No llegó a ver á Marcela. Sus padres lo impidieron. La escena que se produjo entre ellos y Elisa fue de lo más violento que puede suponerse.

            El Sr. Gracia, indignado, olvidándolo todo ante la consideración de que por causa de la maléfica influencia de Elisa tenía que hacer salir á su hija de La Coruña, llegó  maltratarla. La derribó, y en nada estuvo que le diese que sentir gravemente.
           
Todo pasó.

            Marcela volvió al fin de Madrid. Elisa había terminado sus estudios de maestra elemental y desempeñaba interinamente la escuela de Couso.
           
Al saber el regreso de su amiga vino a La Coruña, y por aquí estuvo largo tiempo.
          
            Marcela Gracia se hizo maestra superior; fue á desempeñar la escuela de Calo; con ella se fue Elisa, que ya había cesado entonces en el desempeño interino de la suya.

            Transcurrieron los años. Siete nada menos llevaron las dos amigas juntas en Calo. De allí pasaron á Couso.

            Más posteriormente, hace dos años, fue nombrada Marcela Gracia maestra de Dumbría.

            La señora Ibeas, madre de Marcela, acabó por acostumbrarse a la idea de que su hija no podía separarse de Elisa, y de que vivía con ella.

            "No la podía ver”, según gráficamente se dice, pero no pudiendo hacer nada para romper esas relaciones, las dejaba seguir.

            A fines de Abril -el 30 ó 31- Elisa Sánchez Loriga se presentó al párroco de San Jorge, Sr. Cortiella, vestida de hombre, solicitando ser bautizada.

            Díjole llamarse Mario Sánchez Loriga y ser natural de La Coruña; explicó que no se le había bautizado, en atención a las ideas religiosas de su padre; manifestó haber permanecido en Londres durante largo período de tiempo; expuso su deseo de normalizar su situación católica, toda vez que pensaba contraer matrimonio en breve.

            Dijo mucho más, habló extensamente, desarrollando con exactitud un plan debidamente preconcebido.
            El Sr. Cortiella ni por asomo pudo suponer que de una mujer se trataba.

            Se celebró el bautizo el día 26 de Mayo, día de Pentecostés, á las tres de la tarde.

            Luego, en una ocasión, con gran apremio, pidió y obtuvo certificación de su partida novísima de nacimiento y de la de su hermana Elisa, es decir, la suya verdadera.
            Un día habló en serio con el Sr. Cortiella de su futura boda.

            Trajo certificación del cura párroco de Dumbría de haber sido leídas en aquella parroquia las amonestaciones de Mario con la señorita Marcela Gracia Ibeas, sin que nadie pusiese reparo á la boda.
            El cura delegaba en el Sr. Cortiella para efectuarla.
            Y la boda se hizo, después de cubiertos los necesarios requisitos en el Juzgado municipal. Allí estuvo para arreglarlo todo la propia Elisa ahora Mario.

            Nadie presumió tampoco que pudiese tratarse de una mujer.
            El matrimonio se efectuó el día 8 de Junio á las siete y media de la mañana.
            Casó á las dos mujeres el Sr. Cortiella.

            La novia, Marcela Gracia, que es regularmente agraciada, baja y delgada, vestía un traje castaño, modesto, pero decente; llevaba mantilla y sobre el pecho un pequeño ramo de azahar.
          
   ¿Cómo se descubrió la verdad?
 
Fueron padrinos el tenedor del Crédito Gallego D. Manuel Hermida,  y la viuda del comandante retirado Sr. Sánchez, doña Ricarda Fuentes, vecina de la calle del Mercado.

            En representación del Juzgado municipal estuvo el oficial del mismo, D. Manuel Castejo. Levantó el acta consiguiente y se fue.
   
No puede determinarse bien, porque el Sr. Cortiella, único fijamente enterado de ello, se halla en Santiago, á donde fue á ejercicios espirituales en el Seminario.

            Sin embargo, parece que recibió una denuncia, en la cual se decía que Mario es mujer.
Se mandó buscar al prójimo ó á la prójima. Como había indicado que habitaba en la calle de Sinagoga, allá corrieron para avisarla.

            No se la conocía por allí.
            Al fin, por medio de su madrina de bautizo, se logró darle caza.
            Fue avisado por el Sr. Cortiella el médico D. Antonio Deus.
            Mario ó Elisa fue sometido a un reconocimiento facultativo.
            Se negaba tenazmente á ello.
            Se resistió con todas sus fuerzas.
            Al fin pudieron comprobar, se trataba de una mujer biologicamente.

            Del paradero de los protagonistas de este suceso nada en concreto se conocia. La policía no los busca porque no tiene orden para ello.

            El Juzgado de La Coruña no interviene aún en el asunto.
           
Dícese que al salir de Dumbría para La Coruña, habían indicado que Elisa venía para embarcar para América. No se sabe que lo haya verificado.
 
Agenda de Eventos Relato con Lenguaje Original
 
1901-23 de junio
 
            Después de la boda tomaron los esposos chocolate en el domicilio de la madrina.
            Salieron de compras, y á la vez fueron á retratarse á la fotografía del Sr. Sellier.
            Ayer hemos visto una de las copias del retrato, curioso ejemplar, que el martes, probablemente, se exhibirá en el escaparate de la fotografía.
            Es un retrato en tamaño de tarjeta de salón.
 
1901-24 de junio
 
            También se sabe que por esos días estuvo en una conocida casa consignataria de esta capital, preguntando que costaba el billete en tercera clase para Buenos Aires.
           
Dijéronselo, é hizo luego detenidas preguntas acerca de los documentos que eran necesarios presentar para que el Gobierno civil le expidiese el pasaporte.

            Cuando le indicaron que tenía que presentar una certificación de libertad de quintas, manifestó que con el no rezaba esto, porque era súbdito inglés.

            Habló de la posibilidad de que le acompañase "su esposa”.
            -¡Largo viaje! -parece que dijeron en broma.- ¿Querrá ir?
            – Mi mujer irá á donde yo quiera- contestó Elisa-Mario.
            No llegó a formalizar por entonces nada relativo a la marcha.
           
No se sabe si con posterioridad a los sucesos lo había realizado, embarcando en alguno de los buques que de nuestro puerto salieron últimamente para la República Argentina.

            Hay muchas personas que así lo afirman, de igual manera que aseguran otras que los tórtolos han ido á Portugal.

            Sería curioso recoger de entre los mil comentarios que suscita este asunto, muchas de las consideraciones y dudas que sobre diversos aspectos del mismo se ocurren á las gentes de todas clases, desde las que pueden llevar borla académica hasta las más intensas.
           
Una pregunta hay que creemos debe ser recogida, porque la hacen todos.
           
¿Cuál o cuales delitos han cometido Elisa-Mario y su esposa?

            Entre la gente no versada en leyes abundan los que, juzgando por la delincuencia del ruido que están metiendo los culpables, creen que han incurrido los pobres poco menos que en la privación de libertad para toda la vida.
            Y como no dejan de tener por ahí sus simpatías, es de rigor tranquilizar a los simpatizadores diciéndoles que la cosa no es para tanto, ni mucho menos.
 
1901-26 de junio
 
            De los principales periódicos y revistas de Madrid han pedido telegráficamente á esta capital copias del retrato para darle publicidad, pero el Sr. Sellier se niega rotundamente á facilitar alguna.
 
1901-27  de junio
 
            El día 10 del mes corriente pasaron los "esposos” en viaje de novios por la villa de Vimianzo, con dirección a Dumbría.

            Circuló la voz por la villa de que en el coche de La Coruña llegaba Elisa, la ex maestra de Calo. Elisa es muy conocida en Vimianzo.
           
Cuando vestía de faldas se relacionaba con las familias más distinguidas de la localidad.
 
            No es de extrañar, pues, que al punto fuese reconocida por cuantas personas que allí la vieron.
           
Algo pudo hacer titubear el sombrero cordobés y el traje de hombre, pero de todas suertes, como el parecido era tan idéntico, casi todos los aldeanos exclamaban al verla de aquella guisa:
           
-Si non é doña Elisa e ó demo na sua figura.
 
Llegaron los esposos a Dumbría. Entre el pasmo y las muestras de admiración de cuantos aldeanos los vieron pasar y que se hacían cruces al ver a "doña Elisa” vestida de hombre, se dirigieron las dos mujeres á la casa escuela en la cual Marcela da enseñanza.

            Se enteró el párroco de lo ocurrido, y cuéntase que sin poder dominar la indignación que le produjo, se encaminó, estaca en mano, á casa de las dos mujeres.

            Se dio el caso de que ambas se dirigían al propio tiempo á visitar al cura.  Llevábanle en una bandejita los dulces de la boda. Se encontraron en el atrio de la iglesia.

            La escena comenzó muy animada por parte de Marcela.

            -¡Señor cura! ¡Me he casado ya! Aquí tiene usted a mi marido.
            Elisa saludó, y parece que sacando un cigarro pero se lo ofreció al sacerdote.
            Este rehusó aceptarlo.
            Siguió hablando Marcela.
            -Íbamos a llevarle el regalo de boda.
 

            El cura no quiso oír más. Encolerizado comenzó á fulminar anatemas contra las dos individuas, aícando en términos muy duros proceder tan sacrílego como inverosímil.

            La entrevista hubiera tenido quizá un final violento.
            Mario-Elisa se adelantó entonces, con las manos hundidas en los bolsillos de la ajustada chaqueta, y encarándose con el párroco, le dijo:
            -Oiga V, caballero, si hasta el 19 de Mayo he sido Elisa Sánchez Lóriga, desde el 8 de Junio soy Mario José Sánchez Lóriga, el hermafrodita. Cónstele á V, para que no vuelva a importunarnos.

            Y se fue con su "mujer”.
            La tremolina que produjo en la aldea la noticia de lo ocurrido fue espantosa.
            Los aldeanos, aún sin comprender bien de lo que se trataba dieron á los "esposos” una cencerrada monumental.

            Tales proporciones tomaron la rechifla y las amenazas, que Mario salió huyendo de Dumbría y se vino á La Coruña.

            Desde entonces allá se está Marcela muerta, sin duda, de soledades.
 
            Se está procediendo a la formación de expediente para dejar cesantes á las dos maestras.
            Cuando Elisa-Mario desempeñaba la escuela de Calo y su amiga la de Dumbría, no por eso dejaban de verse a diario. Elisa recorría todas las noches los 11 kilómetros que separaban un pueblo de otro.
 
1901-28 de junio
 
            Hizo dos años en Mayo último que Marcela y Elisa residían allí.
            Hacían vida tan íntima que pronto dio lugar á comentarios. No tenían criada. Ellas mismas iban al río á lavar la ropa, á la fuente por agua, etc.
 

 
 Este hombre ha sido el que con su "atrevimiento” ha hecho y hará que la historia de Marcela y Elisa vuelva a recorrer el mundo… por supuesto después después de que, primero, lo haya hecho el colectivo "Milhomes” de A Coruña.


Lo cierto es que en Buenos Aires acabaron Mario y Marcela y que años después uno de los cónyuges -se dice que Mario- falleció y la otra mujer se casó con un hombre de "los de verdad”.
 
            Esto es lo que he podido desentrañar en La Voz de Galicia. El apunte acerca de lo que aconteció en Argentina es muy interesante pero desconozco en que se fundamenta, sería muy interesante investigar lo acontecido con ellas en ultramar pero es algo que se escapa a mis posibles.
 
Pero hay más. Más que, sin embargo, no aporta ningún tipo de dato que ayude a perfilar la historia. Todo lo contrario, si acaso, la enrarece. En cualquier caso demuestran cual es la actitud de otros medios de comunicación hacia este acontecimiento. El soporte de esta opinión es la "Revista Gallega. Semanario de Literatura e Intereses Regionales” en sus números 329 y 331 de 1901, publicada en A Coruña, en aquel mismo tiempo.
 
 
El fomento del escándalo.
           
Más de una vez hemos protestado de esa información indirecta y exagerada con que algunos periódicos, en el deseo de saciar la voraz e insaciable curiosidad del público, llenan sus columnas sin respeto ni consideración alguna, pues la narración de un hecho que de no darle importancia pasaría como uno de tantos, llega a convertirse en difamación con la que se hecha por tierra la reputación de respetables personas que no deben estar comprendidas en los desvaríos realizados por individuos de su familia que han tenido la desdichada fatalidad de haber caído en falta.

            Si lo relatado tan minuciosamente sirviese de ejemplaridad y esto fuese el objeto de los que el hecho divulgan, aún podría caber algo de disculpa en el proceder de los narradores, pero generalmente lo que con ello se consigue es dar amplitud al escándalo, convertir a los protagonistas en héroes de novela que no falta quien desee imitar, y lo que es más censurable, tener por único fin la propagación del suceso, la venta de más ejemplares del periódico indiscreto resumiendo en un puñado de céntimos la tranquilidad de un hogar honrado.
           
         
  Bien sabemos que al público lo domina una curiosidad malsana, pero para prevenir esa deplorable condición, debe presidir un gran tacto en los informadores, porque de no ser así, y dada la poca humanidad del vulgo, la prensa se convierte, a veces, en cómplice de un mal cien veces peor que el que se trata de hacer que no quede impune.

            Ciertos hechos, en su mayor parte del dominio privado, no le importan a nadie, y aún los mismos que con avidez buscan las hojas que les informan en detalles que no les interesa, censuran el que a tal extremo se lleve la monotonía semi-hidrófoba de la información, mientras otros asuntos de importancia pasan desapercibidos.
 
            Nadie se hace reo de un delito porque si, esto es, por el gusto de verse procesado y perseguido, despreciado y maldito por la sociedad, y en la comisión de determinados hechos siempre preside un algo de desviación moral o perturbación mental que mas que otra cosa debe inspirar compasión, pues muchos de los que divulgan un acto equívoco con minuciosidad de detalles, si se investiga su vida íntima, tal vez haya en ella puntos negros que si salieran a la superficie causarían espanto y repugnancia.     
 
       Ya que no otra cosa haya discreción: relátese lo que sea merecedor de que el público lo conozca; pero haya parquedad en el relato y no se aumente la pena hondísima de una familia con chismografías mas propias de seres abyectos que de hombres de sentimientos, porque al declarar nombres propios se pone en la picota de la murmuración y del descrédito a quienes nada han hecho por perder su reputación, quizás para no volver a recobrarla.
           
Castiguen a los culpables, pero déjese en paz con su dolor a los que son del todo inocentes, aunque la culpa de los otros les haga padecer.
 
           Ni nos concretamos a ningún caso aislado ni a nadie aludimos particularmente; nuestras reflexiones tienen un sentido general y van encaminadas a que no se adultere y prostituya la nobilísima misión de la prensa digna que debe alcanzar otras alturas que aquella a que conducen escandalosos chismes de vecindad por el afán de la información.

            En un suceso reciente se mandó procesar por escándalo a los protagonistas del mismo, siendo así que el escándalo ha sido promovido por unos periódicos que dieron conocimiento del hecho con rebuscamientos informativos que toda conciencia honrada debe rechazar.

            Tales periódicos, pues, promovedores del escándalo, debieran así mismo ser procesados para ser corregida de algún modo su imprudente indiscreción con la que no hicieron cosa de mas valer y sustancia que fomentar el escándalo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Marcela y Eliza Primer Matrimonio Lesbianas en 1901 Una Historia Para el Cine. Conoce la historia LGBT.

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Comentarios

ana : Pues tenía que ser !!! ,un beso Anu

01.05.16 08:51 AM
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Jose Carlos Alonso Sánchez: Con gran valedor de la historia de amor de Marcela y Elisa me produce una especial satisfacción ver que hay alguien que no se olvida de ellas como prácticamente ha pasado ya en Galicia y Coruña, de manera especial y sorprendente, entre el activismo lésbico. Y bueno, el mundo del cine parece arrumbarlas como si hubiesen cometido un delito: no haber vivido durante la Segunda República española para la que se reservan todos los rodajes. De todas formas yo creo que las mayores culpables del abandono de su memoria son las propias lesbianas, de manera especial las de la felgtb que no han movido un dedo por una historia tan alucinante.

01.05.16 09:48 AM
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01.05.16 09:03 PM
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